“…La arremetida contra la mente comienza desde que somos muy pequeños. Se nos educa con valores familiares, sociales, culturales y religiosos que reprimen nuestros conocimientos innatos. Y si nos resistimos a esa acometida, se nos amenaza con el miedo, la culpa, el ridículo, la crítica y la humillación. O, también, pueden acecharnos el ostracismo, la retirada del amor o los abusos físicos y emocionales. Nuestros padres y profesores, nuestra sociedad y cultura pueden enseñarnos falsedades peligrosas. Y a menudo lo hacen. El mundo actual es una clara prueba de ello, pues se encamina a tropiezos y golpes, imprudentemente, hacia una destrucción irreversible. Pero si se lo permitimos, los chicos pueden enseñarnos la salida…” (Entrevista a Brian Weiss).
Ante estas palabras solo me queda continuar con la lectura de este connotado psiquiatra, el cual devela diferentes sesiones hipnóticas realizadas a sus pacientes, dando a entender que existen “espíritus maestros” que nos ayudan en nuestro diario vivir.
En uno de sus libros nos habla de la reencarnación, de los diferentes estados del alma humana, confrontando así lo racional con lo espiritual, logrando con eso una discusión acerca del real sentido de la vida.
Una de las cosas que nos enseñan de niño es que nacemos con una misión especifica la cual una vez cumplida podemos descansar en paz, pero una vez ya de grande nos preguntamos si todo lo que nos dijeron es verdad y cuestionamos los diferentes mensajes entregados por nuestros padres profesores, religiosos, etc., si realmente morimos o simplemente pasamos a un estado superior tal cual como nos advierte en uno de sus libros, que realmente somos nosotros quienes decidimos cuando nacer y cuando dejar de existir.
Todas estas interrogantes me ha dejado después de concluir con su relato, solo de una cosa estoy completamente seguro es de que mi opinión prevalece ante esta suposición.